miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Para qué sirve la semiótica?

La historia de la semiótica comienza con las ideas y teorías elaboradas por los estoicos en la antigua Grecia, aunque existían pocas doctrinas que se dedicaran al estudio general del signo.

Platón por su parte, también creó sus teorías del lenguaje, específicamente en so diálogo titulado Cratilo. En este aparecen dos personajes discutiendo sobre el origen del lenguaje y los nombres, Cratilo defendiendo una teoría naturalista, o sea, que existía un legislador que ponía el nombre a cada cosa. Por su parte, Hermógenes defendía una teoría artificialista en donde el hombre implementa de manera arbitraria.

Por su parte el filósofo Aristóteles se guiaba sólo por su teoría artificialista del lenguaje, aseverando que el signo lingüístico era totalmente arbitrario o cultural y no natural, es decir, existía una especie de relación artificial con el objeto.

Como ya lo decíamos, los estoicos fueron los primeros en utilizar el signo como tal a diferencia de las teorías que trataban sobre el signo lingüístico solamente. Zenón de Citio creó la teoría general del signo y planteó que el signo lingüístico era sólo una parte del signo.

Los estoicos también añadieron otras definiciones como la de signo y significante, el significado o sentido y la denotación u objeto físico.

Para San Agustín, aprender sobre semiótica surge por la preocupación que tenía en la enseñanza, ya que transmitir mensajes es la base de la misma. San Agustín creó dos diálogos completos para hablar sobre la semiótica: “De magistro”, donde tocaba precisamente el tema de la importancia de los signos para la vida humana y otro titulado “De doctrina Christiana”, donde hacía una división de las cosas en signos y significables.

Se hizo una división de los signos entre naturales y artificiales (dados) y los signos humanos a su vez se dividieron según el sentido al que afectaban.

De San Agustín desarrollamos una idea interesante, ya que el afirmaba que lo único que se puede comunicar sin signos es lo señalado, pero en el día a día nos vemos en la necesidad de añadirle algunos signos al mensaje para que sea más contundente.

Aunque los pensamientos de San Agustín fueron revisados en la Edad Media y criticados por los filósofos de ese entonces.

A raíz de esas críticas, Roger Bacon creó su tratado “De signis” donde habla del signo, sus divisiones y sus propiedades. Puso el signo como un “ente racional” y estableció dos relaciones: del signo al significado y del signo al intérprete. Además añadió la diferenciación entre signo en potencia (cuando es signo y no tiene para quien significar)y signo en acto (cuando el signo ya significa algo para una persona). Aunque permanece con la misma idea de San Agustín al dividir los signos en naturales y artificiales.

Así mismo, Juan Duns Escoto realizo notables aportaciones en relación al signo; pero en esta ocasión llegó a las mismas conclusiones que los estoicos ya que cambió el significar por el representar y el signo por el representamen, al igual que Charles Pierce.

Sin embargo, identificó un elemento intermedio entre el signo y el objeto: el pensamiento, o palabra mental, que es lo que se produce al relacionar el signo y el objeto; pues un signo no es nada si no hay una persona que lo interprete, partiendo de la teoría artificialista del lenguaje, de que las ideas no son subsistentes.

Cabe mencionar que fue una aportación notable, debido a que se olvidaban de la parte de intelecto humano que hace posible el signo.

Mientras tanto otro estudioso de la semiótica, Guillermo de Ockham hace una distinción entre dos tipos significados que puede tener la palabra “ signo”.

Uno de los significados es referido a la palabra signo como todo aquello que puede ser aprehendido, llegar al conocimiento de una cosa; otro de los significados es todo aquello que permite llegar al conocimiento de algo, que no necesariamente se encuentra materializados, que sólo existen en la mente humana de forma abstracta, que más

Con lo anterior se refiere a otro tipo de aprehensión además de la sensible, la cual se denomina aprehensión intelectual, en la que sólo hay cabida a los conceptos. Sin embrago, Ockhan hizo, en sus escritos, una recopilación de todo lo que se había postulado acerca de la semiótica.

Se ha dado un recorrido por la historia de la semiótica, debido a que es importante conocerla para comprender su importancia. Esto debido a que en la historia se plantea el hecho de cómo se fue originando el lenguaje a partir de los signos y el por qué se fue estructurando de dicha forma.

Como se vio anteriormente, las personas se comenzaron a preguntar de donde provenían el nombre de las cosas y cuál fue el criterio para nombrarlas de dicha forma.

Entonces, la semiótica permite hacer una indagación en la historia del lenguaje, que no se aparta del estudio de las formas del pensamiento del hombre. El hecho de que permite estudiar las formas de pensamiento, radica en que la semiótica trata de entender como fue el proceso mental para que un signo signifique una cosa.

Sin embargo, el signo sólo es una más de las tantas creaciones de la mente humana, y la semiótica aunque abarque sólo esa parte del pensamiento humano, hace una aportación, aunque no sea muy grande, pero sirve de algo para tratar de entender la mecánica mental y así completar el engranaje del conocimiento de la mente humana.

Guillermo de Ockham trata el tema del signo en su obra y “Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo” y “Suma de lógica”. En esta última aborda los significados de signo, los cuales son: la primera inclinada a la teoría artificialita, dice que signo es todo aquello que aprehendido, hace llegar al conocimiento de alguna otra cosa, aunque no haga llegar a la mente el conocimiento primero de eso. Y la que defiende la teoría naturalista de Cratilo afirma que es aquello que hace llegar al conocimiento de algo, y es apto naturalmente para suponer por ello o es apto para ser añadido a signos.

Ockham también trata los temas de los tipos de aprehensión, puesto que esto es de resaltante interés para él. Existen la aprehensión intelectual (que son signos mentales como los conceptos) y por otra parte los signos sensibles.

Autores: Katia Gutiérrez, José Manuel Ramírez y Celina Manuel.

BIBLIOGRAFÍA

Beuchot, M. (2004). La semiótica: teorías del signo y el lenguaje en la historia.

México, D.F: Fondo de Cultura Económica.

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